Parte I: En donde las cosas reciben su nombre y su forma
o
Definición de "World Building" y métodos de diseño
Introducción
La creación de un entorno para una partida o campaña (“mundo”, a partir de ahora): este bonito tópico es uno de los temas en que toda la población disfruta de unos conocimientos innatos mas que suficientes, al igual que, por ejemplo, sobre futbol; porque todo el mundo sabe mas de futbol que el patán al que pagan una millonada para que dirija a su equipo favorito: esta es una ley inmutable que, incomprensiblemente, los presidentes de clubes insisten en ignorar.
Como decíamos, la creación de mundos imaginarios es algo que no se estudia ni se aprende. ¿Para que? La naturaleza nos ha dado a todos un cerebro más que preparado para acometer la creación de un mundo de fantasía e ilusión sin necesidad de que nos enseñen. De hecho, es algo tan innato que mucha gente crea sus mundos ficticios sin tan siquiera darse cuenta. Algunos afortunados incluso viven en ellos (oh, felicidad). Todo aquel que haya ejercido alguna vez de Master (o Director de Juego, o DJ, o como se le quiera llamar) se ha enfrentado a este proceso. Quien mas o quien menos habrá hecho sus pinitos diseñando algún módulo o aventura. Algunos incluso llegan al extremo de encontrar placer en la creación por la simple creación, sin necesidad de darle un uso práctico después (es el “hardcore crafter”, ese tipo de master que ve como anatema el uso de módulos comerciales, y que añora aquellos tiempos en que los hombres eran hombres y diseñaban sus propias ambientaciones).
Esto de la creación de mundos es un proceso que puede llegar a ser tremendamente gratificante y enriquecedor. Sin embargo, también puede ser fuente de frustraciones sin límite, y una inversión tal en tiempo y esfuerzo que, si se pasara el trabajo invertido por un “hardcore crafter” típico durante su vida a su equivalente monetario, las divisas resultantes bastarían para equilibrar la balanza de pagos de algún país pequeño en vias de desarrollo. Porque, ¿quién no ha dedicado horas muertas de sus jornadas productivas (sean académicas o laborales) a la creación de ese maravilloso y d-e-f-i-n-i-t-i-v-o mundo para esa nueva campaña que los amigos esperan con ánsia y fruicción? (no, no es una errata. Pone FRUICCIÓN, no FRICCIÓN.) No nos dejemos engañar por la aparente sencillez del proceso de creación de mundos imaginarios. Dicha sencillez queda mas que compensada por el tamaño de la tarea. Si es que se pretende realizarla con una mínima dignidad, claro. Así que ese será el tópico a tratar en esta série de artículos. ¿Qué hace falta para crear un mundo que pueda usarse para ambientar una campaña de rol? ¿Cómo debe orientarse el trabajo de creación de ese nuevo mundo?
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